Breaking bad, finish good

 mascarasCada palabra encaja en los diálogos y los planos están perfectamente diseñados. Todo en ‘Breaking Bad‘ está calculado al detalle, desde la evolución de la historia hasta la de los personajes. Nada es producto del azar.

Escribo esto cuando aún me faltan unos pocos capítulos para terminar una de las mejores series de televisión que he visto –Fargo, juega en otra categoría-.  Es una historia con un inicio simple, es la historia de Walter White, un triste profesor de química de un instituto de Alburquerque, a quien le diagnostican cáncer.

Como no dispone de recursos económicos para hacer frente a la terapia, decide dedicarse a ‘cocinar’ metanfetamina tras entrar en contacto con uno de sus alumnos del pasado (Jesse Pinkman). El cuñado de Walter es un agente de la DEA (Hank Schrader). El juego es tan simple como complejo, las cartas están en juego en una partida que se prolonga durante cinco temporadas y un año de tiempo real.

La historia es inteligente, la trama da continuos giros y crea esa adicción que solo es posible cuando Heisenberg, Gus Fring, los carteles mexicanos de la droga, lo que se cuece en el interior de la cadena de comida rápida los Pollos Hermanos, lo que esconde Vamonos Pest y esa metanfetamina azul entran en juego. El trasfondo es la protección de la familia, un principio básico en todas las historias con base mafiosa, porque inicialmente lo que Walter White pretende es amasar dinero para que los suyos no tengan problemas económicos cuando él falte.

Durante la serie encontramos conexiones con la poesía de Walt Whitman, retazos de la compleja personalidad de Jesse Pinkman, la actuación de un estrafalario abogado (Saul Goodman), y una serie de pistas que Vince Gilligan, el creador de la serie, nos va dejando por el camino para que después podamos componer el rompecabezas.

Casi siempre en las series lo que importa es el desenlace, pero no en Breaking Bad, porque ya imaginas mucho antes cómo acabará todo -o eso creo-. Resulta más inteligente el qué y esa manera como todo va fluyendo mientras esa metanfetamina azul no se acaba. En ese caso veremos qué antidoto se consigue para desintoxicarnos.

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Qué veo. Qué leo.

La frase

¿Sabe cuál es el único modo de medir cuánto se ama a alguien?

No

Perdiendo a esa persona

Jöel Dicker