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Cómo fabricar un bulo

Difundir información falsa con la intención de engañar al público es una práctica muy extendida. La utilizan partidos políticos y gobiernos de todos los colores y se ha convertido en un problema de alcance mundial. Con ingenio y algunas herramientas tecnológicas, la propagación de bulos está al alcance prácticamente de cualquiera.

Después están los medios sociales para difundirlos y las granjas de bots para amplificarlos. 47 millones de cuentas de twitter, el 15% del total, son bots, la mayoría utilizados para difundir desinformación política, que tiene en las campañas electorales su punto culminante.

Ejemplos de desinformación los encontramos a diario: la llegada al poder de Bolsonaro por medio de mensajes falsos en cadenas de WhatsApp, el MacronLeaks o el Pizzagate. Mucho más cerca recordamos las campañas para desprestigiar a Pablo Iglesias por medio de sus conexiones económicas con Venezuela o Irán; o las cloacas de Interior, un documental de denuncia de las irregularidades llevadas a cabo por el Gobierno de Rajoy para frenar el auge independentista.

Para fabricar un bulo basta con disfrazar la historia que se quiera difundir desde una fuente supuestamente fiable, un portal de noticias, un canal de Youtube o incluso un blog. Las estadísticas demuestran que los lectores no prestan atención a las fuentes  y un estudio británico indicó que solo el 4% de los participantes fue capaz de distinguir noticias falsas de las reales.

El siguiente paso en la creación de un bulo supondría amplificar diferentes tipos de emociones, apelar a sentimientos como el miedo, la compasión o la ira. Ejemplos los hemos visto últimamente, como aquellas fotos con cientos de ataúdes en las que se anunciaba que el Gobierno de España escondía las cifras de fallecidos por la COVID-19 (en realidad se trataban de unas imágenes de 2013 captadas en Lampedusa) o las del falso reparto de tarjetas solidarias a la etnia gitana por valor de 3.000 euros acompañados por vídeos de compras en grandes superficies.

Denunciar los privilegios de políticos de signo contrario, interpretar la realidad de forma torticera, desacreditar a quien descubre el bulo y finalmente utilizar troles es la secuencia de actuación en la cadena de fabricación de bulos.

La solución a todo ello es compleja. Contrastar la información no está al alcance de cualquiera y seguramente la educación y el conocimiento son los únicos antídotos contra la desinformación.

Más fuentes:

Impacto de las Fake News en España

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2 comentarios en «Cómo fabricar un bulo»

    • Antes que nada, disculparme porque una parte del texto ha desaparecido, justo el inicio, donde comentaba que este tipo de prácticas se llevan a cabo desde todos los ámbitos de la esfera política. Evidentemente está en la agenda de muchos partidos, pero llama la atención como se gestiona desde la ultraderecha. De todos modos, Macron no es un político de izquierdas y también estuvo afectado por un caso de filtración de correos.
      El texto que he escrito se basa en las investigaciones de dos investigadores de la Universidad de Cambridge Jon Roozenbeek y Sander van der Linden. Es muy interesante lo que exponen.

      Gracias por tu interés

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