Ahora me regalo largos momentos en bici, compartiendo el sonido del buje conmigo mismo; lecturas nocturnas y música indie, donde antes solo había introspección.
Me regalo atardeceres rojizos, caricias de soles de invierno, viento en la cara, y sonidos suaves, donde antes había demasiado ruido.
Ahora me regalo paz, sueños profundos, minutos con Inés, las caricias de Cloe y Milka y la comprensión de las mías.
Me regalo vida, velas para soplar y ese dulce momento de comprobar que todo está en su sitio.
Hace tiempo que me regalado mirar hacia adelante y dejar que suavemente todo fluya.
La foto: Una mañana en el Postillion Hotel
1 comentario en «Lo que me regalo»
Feliz cumpleaños, Cesc.