Cada 29 de diciembre luce el sol

aini

También eran días grises, más de frío que de lluvia. Nos podía la incertidumbre, el corazón andaba acelerado y el momento no acababa de llegar. Cada dos por tres acudíamos a ver cómo iba todo, hasta que una prueba determinó que había llegado la hora.
Se extrañaron más de que no llevara una cámara de vídeo que del semblante pálido de mi cara. Llegado el instante, imitando las respiraciones aprendidas en las clases, todo se volvió borroso. Apreté su mano con todas mis fuerzas. La emoción nos pudo cuando empezó a respirar por sí misma, cuando se acomodó buscando calor junto al vientre de su madre. Fijamos la mirada en sus ojos y lloramos….
Desde entonces, cada 29 de diciembre luce el sol. Desde entonces, ya han pasado 22 años. Fue ayer.

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La frase

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No

Perdiendo a esa persona

Jöel Dicker