
Nada que temer
Aunque seguramente conocía cuál iba a ser su destino, lo vivía con la tranquilidad del que había asumido que había llegado el momento. Entero, consciente, sabía que su vida dependía de una moneda al aire, pero mientras tanto tenía decidido olvidarse y vivir esos momentos. Tengo un buen recuerdo de esas últimas horas, de la




