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Impar y negro

“La bola negra” ha servido para despertar del letargo, para azuzar conciencias, para hacer aflorar historias que conocíamos, pero que teníamos olvidadas en el cajón de la memoria, de esa parte que nos incomoda y que a veces no queremos ni creer, y lo ha hecho en el momento oportuno: en medio de una campaña electoral.

La película es un cóctel brutal de sensibilidad y de sufrimiento, de personajes indefensos, con miedo, pero a veces valientes, rodeados por la homosexualidad de todos ellos y dibujado con precisión milimétrica, con un despliegue visual que te deja desarmado.

Contar una historia desde tres focos y a lo largo de un siglo no está al alcance de cualquiera y Javier Ambrossi y Javier Calvo, Los Javis, lo hacen con maestría, en un ejercicio que se mueve sobre el alambre y que te deja noqueado por lo que ves, pero también por la inteligencia de los diálogos.

Hace bastante que descubrí a los Javis. Primero con la frescura de ‘Paquita Salas’ y después con la solvencia con la que resuelven ‘La veneno’, a pesar de lo complejo que podía resultar afrontar el personaje. Pero decididamente me di cuenta de su capacidad visual y narrativa en “La Mesías”, una serie que tenía todos los ingredientes para convertirse en una historia de culto, como lo es para mí.

La historia de “La bola negra” fluye desde el primer minuto, con una imagen icónica de un niño al que asean en el patio de casa en una palangana y de otra en la que un chico mayor enseña a otro cuál es la posición correcta para hacer el saludo fascista; te hunde en la butaca con las bucólicas imágenes en la nieve, la superposición de voces que recitan poemas; y te deja sin palabras con un fusilamiento múltiple al alba y en un acantilado.

La potencia de los personajes interpretados por Penélope Cruz, en el papel de la cupletista Nené y Lola Dueñas te dejan un nudo en la garganta, como también los que interpretan Albert Pla o Glenn Close, pero quiero ir un poco más allá en el análisis.

En estos meses, desde el estreno, me ha llamado la atención la cantidad de jóvenes que se han acercado a los cines para comprobar de primera mano el fenómeno de “La bola negra” hasta convertirla en la más taquillera del año (36,32 millones de euros) para una cinta que costó producirla unos 15 millones y que en Estados Unidos hubiera costado 100 millones de dólares producirla, según admitieron los directores en una entrevista al New York Times.

Así que el enganche que supone ‘los Javis’ para la generación Z es determinante, pero también la presencia de actores como Miguel Bernardeau, la música de Guitarricadelafuente y la inusitada potencia visual de la película, sin olvidar el acierto de construir una historia con tres patas, la última desarrollada en 2017 y muy próxima en el tiempo, con lo que ayuda para comprender los tiempos narrativos de la película.

Federico solía decir que la poesía es cuando mezclas palabras que no tendrían sentido juntas, pero que, de alguna manera, no había otra forma. Tenían que estar juntas

Javier Calvo.

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El más terrible de todos los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta