
Todo está bien, mama
Dispuesta, enérgica. La recuerdo con los rizos en la cara, la bata arremangada y siempre arriba y abajo, dirigiendo el tráfico de casa. Nunca se quejaba. Por los horarios demenciales de trabajo del señor Pegaso, se tenía que vestir muchas de veces de padre, asistir a las reuniones del cole, preocuparse por el día a




