
La bragueta de Baumgartner
Hace tiempo, cuando aún tenía entre cuarenta y tantos y cincuenta y pocos años, empezó a observar que muchos de sus amigos y colegas de más edad se olvidaban de subirse la cremallera después de ir al servicio, los de pelo blanco que tenían entre setenta y cinco y ochenta, y volvía tranquilamente a su



