caligari

Dalton, la influencia del guionista

Han pasado 35 años  y lo recuerdo como si fuera hoy. Apareció vestido como un galán cinematográfico, americana y pañuelo anudado al cuello.  Más de 1,80 y una aparatosa bolsa de cuero marrón,  contrahecha por todo el peso que depositaba en su interior. Apareció en el auditorio de la Facultad y se hizo el silencio.

Al guionista Rafa Dalton le hubieran encantado aquellas clases, las lecciones magistrales de Román Gubern, quien me descubrió el Acorazado de Eisenstein,  por qué era importante para el cine el Gabinete del doctor Caligari o la maravillosa Tiempos Modernos.

Pocos saben que Rafa es el encargado de los guiones de una gran producción que se alarga en el tiempo. La trama es compleja. Son trece protagonistas principales y múltiples historias cruzadas, una especie de “Show de Truman“, más modesto en la producción, pero inquietante en el desenlace, con personajes complejos, mucha acción, sexo, música (últimamente demasiada) y Barça, en un cajón de sastre en el que todo cabe.

Aunque pueda parecer que mi personaje en la serie es uno de los más maltratados y me las ha hecho pasar putas en los últimos dos años, Rafa ha sabido darle una vuelta a todo para convertir mi dolor en orgullo. En la distancia me ha guiado en el laberinto mental en el que me metí hace dos años y al final he salido por la puerta grande. Gràcies, amic.

Por eso, para él es la quinta entrega de la Biblioteca de Euse, que era un grandísimo cinéfilo como Rafa. El regalo serán los dos volúmenes de la historia del cine de Román Gubern, aquel tipo que me abrió los ojos sobre el cine. La obra la escribió en 1969 por encargo, los dos volúmenes que tendrá Dalton son de 1971, seguro que en esas páginas amarillentas encuentra inspiración para sus próximos guiones.

Rafa, que siempre será Dalton, es el quinto componente de ese club con el comparto los libros de Euse. Víctor Sancho tiene en su piso de Washington un maravilloso ejemplar de ‘Incerta Glòria», José Miguel Martos recibió «La guerra del fútbol» , Anna Gayà «Veinticuatro horas en la vida de una mujer» y a Nacho Ovejero, Euse le obsequió con una biografía de Franco. La sexta entrega apunta hacia Madrid.

El órgano con que yo he comprendido el mundo es el ojo

J.W. Goethe

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Qué veo. Qué leo.

La frase

La vida al final se convierte en un acto de renuncia, pero lo que causa un mayor dolor es no tener un momento para despedirse.

La vida de Pi